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Aventura en el Valle del Cocora

Siempre que escuchábamos del Eje Cafetero, oíamos sobre El Valle del Cocora, con sus grandes palmas de cera, el árbol nacional de Colombia, así que como parte de nuestra aventura cafetera teníamos que ir allí.

Llegamos a eso de las 10 de la mañana después de recorrer un camino con muchas curvas. El día estaba soleado y la temperatura no podía ser mejor. Al llegar nos recibió un guía que nos indicó en donde podíamos dejar el carro y nos indicó las posibles rutas que podíamos tomar dependiendo del tiempo disponible. Básicamente son dos: una en la que subes al valle, vas a dos miradores y vuelves a bajar (2 horas y media de recorrido aproximadamente) y otro en el que además de los miradores pasas por un bosque de niebla, vas a la casa de los colibríes y vuelves a bajar (6 horas aproximadamente).




Hay unas rutas aún más largas pero debido al tiempo que teníamos nos interesamos por esas dos. Ricardo, nuestro guía, nos ofreció ir a caballo hasta donde comienza el primer mirador, con lo cual nos ahorraríamos hora y media de camino aproximadamente; nunca habíamos montado a caballo así que nos pareció una muy buena oportunidad para intentarlo. Nos cobraron 90.000 COP por los dos caballos hasta el primer mirador (Un poco menos de 30 USD), y ofrecen rutas más largas por un poco más de dinero, pero teníamos que vivir la aventura de recorrer el camino a pie. Lo bueno es que todo está muy bien organizado y tienen carteles con listas de precios fijos, lo cual lo hace un poco más confiable y no sientes que te están cobrando "según la cara".



Iniciamos nuestro viaje, a Willow le dieron una llegua llamada Sirena y a mí un caballo llamado Caramelo, nos dieron las indicaciones básicas de cómo manejarlos y emprendimos el camino a través de una de las fincas de la zona. Para pasar por ahí hay que pagar 3000 COP, que estaban incluidos en los 90.000 que pagamos (o eso creemos porque nadie nos cobró nada más). Cabalgando por un camino serpenteando la montaña, nuestro guía resultó ser un gran fotógrafo que nos ayudó a tener unas muy buenas tomas del paisaje y nosotros a caballo; cabe aclarar que el guía hace el camino a pie detrás de los caballos, al preguntarle cuántas veces hacía ese camino al día, nos dijo que esa era la cuarta vez del día, realmente un héroe!.




Llegamos al final del camino y nos despedimos de Ricardo, no sin antes indicarnos el camino que debíamos seguir de ahí en adelante. Caminamos hacia los dos miradores, nos tomamos muchas fotos y nos tomamos un ratito para admirar el paisaje sólo así, descansando y respirando el aire fresco. Junto a nosotros había mucha gente de varios países, hablando en inglés, francés y español. Es bastante curioso cuando visitas tu país y ves que en algunos lugares la mayoría de visitantes son extranjeros. Eso te hace entender la maravilla de país que tienes y te hace dar ganas de explorarlo aún más.



Luego de ir a los miradores decidimos subir por el camino largo, que nos llevaría hasta el punto más alto de una montaña para descender por un bosque de niebla que cumplió lo que prometía: había una vegetación muy variada y una espesa niebla que nos hacía pensar en películas de aventura y libros de literatura fantástica ( Paisajes así siempre me recuerda a El señor de los anillos jejee), la lluvia caía pero no mojaba del todo gracias a la sombra que hacían los árboles, en los cuales habían carteles sobre las especies que pueden verse en ese bosque, cómo leopardos y osos de anteojos, de esos no vimos ninguno y la verdad fue mejor porque no sé cómo habríamos reaccionado XD.




Al descender por el bosque escuchamos un río y quisimos ver cómo era. El agua bajaba con un caudal fuerte y había que el paisaje fuera aún más bonito y cerca de allí comenzaba un camino de 1 kilómetro en subida hasta nuestro próximo destino: La casa de los colibríes.



La casa de los colibríes hace parte de la Reserva Natural ACAIME, quien a su vez hace parte de la fundación Herencia Verde. Durante el camino hay varias dentales que indican que es propiedad privada y que tendrás que pagar 5000 COP al subir, lo bueno es que incluye una bebida caliente o fría, que luego de un largo camino cae de maravilla.



Pues después de recorrer el kilómetro en subida, pasando además por un puente colgante llegamos a la cima, donde efectivamente había una casita con algo más de 10 colibríes revoloteando junto a un plato de agua con azúcar que los lugareños les ponen tanto en una casita para pájaros como también en varios bebederos. Ver a este grupo de colibríes es toda una experiencia: mueven las alas a gran velocidad aquí y allá, toman el agua con lo que parece ser una larga lengua y volaban muy cerca de nosotros mientras les tomábamos fotos y videos en donde se aprecia el sonido de su vuelo como si se tratara de pequeñas turbinas.



Pasaban las 3 de la tarde cuando decidimos bajar de la casa de los colibríes después de hacer descansado y tomado gaseosa que nos ofrecieron en el lugar como parte de los 5000 pesos, no sabíamos con certeza qué tan largo era el camino hasta donde habíamos comenzado pero sabíamos que teníamos que llegar antes de que oscureciera. Preguntamos cómo sabríamos que habíamos llegado al final y nos dijeron que teníamos que atravesar 6 puentes, creo que fue la mejor indicación que nos pudieron dar. El camino hasta el final del bosque fue toda una aventura, el paisaje era encantador y poco a poco fuimos encontrando los puentes colgantes de los que nos habían hablado, nos sentíamos una vez más en una película de Indiana Jones en la que debíamos tener cuidado a cada paso, de tantas subidas y bajadas una de mis piernas comenzó a doler, como si tuviera un tendón recogido o algo así, así que nos detuvimos por un momento y Willow me dio un masaje en el lugar del dolor. Como si de tratase de un acto de magia o tal vez por el poder del amor, el dolor se fue y pude seguir caminando. Nos sorprendimos mucho de todo el camino que habíamos recorrido a pesar de nuestra vida sedentaria y más aún sin haber comido más que algunos snacks. Pero había que seguir: nos fuimos contando los puentes, en total fueron 6 puentes colgantes y uno fijo hechos de madera rústica y cables metálicos con musgo por encima causa de la humedad del río.




Willow siempre tomaba la delantera con su ánimo explorador y yo seguía sus pasos cuando ella llegaba al final para no mover demasiado el puente. Pues después de aproximadamente 2 horas salimos del espeso bosque con alegría en el corazón, sentimiento de "Lo logramos" y muy felices de poder vivir juntos está grandiosa aventura, pero este no era el final...



Luego de salir del bosque hay que recorrer un largo camino entre varias fincas para buscar la carretera. El camino está muy bien marcado con unos pasamos así que no tiene pierde, nuestro único inconveniente: el tiempo, pues ya eran las 5 y nos quedaba una hora de luz, así que apretamos el paso lo más que pudimos, aunque hay que decir que no es tan fácil caminar entre el barro y el prado,as cuándo tienes una pierna un poco resentida. Después de tanto caminar, de admirar el paisaje lleno de ganado y con una hermosa vista de las palmas de cera a lo lejos llegamos al final del camino, en donde nos habían dicho que debíamos pagar 5000 COP más por haber atravesado las fincas, para nuestra sorpresa ya era tan tarde que los encargados de custodiar el camino ya no estaban allí, cada vez había menos luz y nos faltaban algunos metros en subida para alcanzar la carretera. Pasó alguien en moto y preguntamos en dónde estaba la carretera, al llegar allí vimos que todos los restaurantes ya habían cerrado, todo estaba oscuro y no se veía mucha gente. Debido a la falta de luz y de la gran vuelta que nos había dado el camino nos desubicamos un poco y caminamos hacia arriba en lugar de hacia abajo buscando el lugar donde habíamos dejado el carro. Afortunadamente apareció alguien y le preguntamos si sabía en dónde estaba el lugar donde alquilaban los caballos; ¿"A esta hora"? -preguntó ella y le dijimos que no, que ya era hora de irnos y estábamos buscando el lugar donde iniciamos nuestro viaje. En ese momento recordamos el nombre de nuestro guía y al mencionarlo ella supo de quién se trataba y nos indicó el camino. Donde dejamos el carro es un restaurante que también presta el servicio de parqueadero por 8000 COP el día, para nuestra sorpresa ya era tan tarde que no había quien nos cobrara. Nos cambiamos de ropa lo más que pudimos y emprendimos el camino de vuelta por el camino curvo y oscuro que ahora estaba acompañado de niebla como si de una película de terror se tratase. Después de andar varios kilómetros llegamos a Salento, el pueblo más cercano, que nos recibió con una espesa neblina al estilo Silent Hill, la cual fue la cereza del pastel para terminar nuestra gran aventura. Buscamos un restaurante muy bonito y comimos la mejor trucha que hemos probado hasta el momento, gratinada y con salsa de champiñones, algo así como una lasaña de pescado, fue genial. Al salir del restaurante la neblina se había ido por completo y pudimos conducir sin inconvenientes hasta el lugar en donde nos estábamos hospedando.

Esta aventura nos dejó muy bonitos recuerdos, imágenes de hermosos Paisajes a los que las fotos no les hacen justicia y no se borrarán nunca de nuestra memoria. Y además de eso, la alegría de saber que sí podemos caminar juntos más de 12 kilómetros podemos llegar juntos a donde nos propongamos, pues como dice Bilbo Bolsón en El señor de los Anillos " Pones un pie en el camino y si no cuidas tus pasos, nunca sabes a dónde te pueden llevar", pero lo que sí sé es que si estamos juntos, sin importar el camino siempre la pasaremos de maravilla, viviendo esta aventura que es la vida misma :).


Recomendaciones para ir al Valle del Cocora


  1. Llegar lo más temprano posible para aprovechar la luz del día y poder tomarte tu tiempo para las fotos.

  2. Llevar ropa cómoda, en lo posible impermeable. Es recomendable usar ropa para hacer deporte, ya que generalmente está hecha de materiales frescos que no te dejarán invadir por el calor.

  3. Usar zapatos con una suela que tenga buen agarre para evitar resbalar, en lo posible que sean impermeables pero que no acaloren demasiado.

  4. Llevar algo de comida para el camino, ya que durante el recorrido no encontrarás donde comprar nada.

  5. Llevar dinero suficiente si quieres hacer parte del camino a caballo.

  6. Si tienes bastones para caminatas llévalos, pueden ser muy útiles en las partes empinadas.

  7. Tómate tu tiempo y disfruta el paisaje



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